Abuela luchadora
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Un adolescente descubre que su pequeña y dulce abuela fue una legendaria luchadora enmascarada, justo cuando un campeón presumido se burla del gimnasio del barrio.
Al gimnasio Luna de Ciudad de México le quedan dos semanas antes de cerrar. Cuando el famoso campeón Rayo Dorado, que entrenó allí de niño, llega a burlarse, Tío Beto lo reta a una lucha de exhibición para pagar la renta. Nadie puede enfrentarlo, hasta que Mateo, de quince años, encuentra una vieja máscara plateada en el baúl de su abuela. La pequeña y dulce Abuela Chayo fue La Colibrí, la luchadora invicta. Por una noche vuelve a ponerse la máscara, vuela alrededor del campeón y les recuerda a todos, incluido Rayo, de dónde vienen.
Personajes
- Mateo (El nieto): Un chico de quince años que pasa más tiempo grabando con su celular que prestándole atención a su familia.
- Abuela Chayo (Dulce abuela y leyenda secreta): La pequeña y amable abuela de Mateo vende tamales cada mañana. Antes fue La Colibrí, la invicta luchadora enmascarada.
- Tío Beto (Dueño y entrenador del gimnasio): El hijo de Abuela Chayo y tío de Mateo, un exluchador grandote y de buen corazón que dirige el viejo gimnasio del barrio.
- Rayo Dorado (El campeón presumido): Un famoso joven campeón de lucha que entrenó de niño en el gimnasio Luna y ahora actúa como si nunca lo hubiera hecho.
Episodio 1: Quedan dos semanas
El gimnasio del barrio está por cerrar y el campeón Rayo Dorado llega a burlarse. Mateo nota que su abuela es mucho más fuerte de lo que parece y encuentra un viejo baúl.
Ciudad de México. Al gimnasio Luna le quedan dos semanas.
Tío Beto: ¡Agrúpense y rueden, campeones! ¡Rueden!
Mateo: Tío, ¿para qué? Igual van a cerrar.
¡PUM!
Rayo Dorado: ¡Rayo Dorado ha llegado!
Rayo Dorado: ¡Miren esas cuerdas! ¡Este lugar es un museo!
Tío Beto: Este gimnasio te formó, Rayo. ¿Recuerdas?
Tío Beto: Una lucha de exhibición. Las entradas salvan el gimnasio.
Rayo Dorado: ¡Bien! ¿Pero quién peleará conmigo? ¿Tú, con esas rodillas?
Abuela Chayo: ¿Un tamal calentito, joven?
Rayo Dorado: Gracias, abuelita. Ve a sentarte, ¿sí?
Mateo: ¿¡Abuela!? ¿Cómo levantaste eso?
Abuela Chayo: Yoga, mijo.
Mateo: ¿Dónde guarda Abuela los cargadores?
¡CLONC!
Mateo: «La Colibrí. Invicta». ¿Es... Abuela?
Abuela Chayo: Me preguntaba cuándo encontrarías eso.
Episodio 2: El secreto de la colibrí
Abuela le cuenta a Mateo que fue la legendaria La Colibrí. Decide luchar una última vez, entrena en el gimnasio y todo el barrio compra entradas para ver a la misteriosa retadora.
Abuela Chayo: Hace cuarenta años me llamaban La Colibrí.
Abuela Chayo: Pequeña, veloz y nadie podía atraparme.
Mateo: ¿Por qué nunca me lo dijiste?
Abuela Chayo: Solo me preguntabas la contraseña del wifi.
Mateo: Abuela... ¿podrías pelear contra Rayo?
Abuela Chayo: Tengo setenta y cuatro, mijo. ...Tráeme mis botas.
Tío Beto: ¡Mamá! ¡Prometiste que te retirabas!
Abuela Chayo: Sí. Y ahora voy a volver.
Mateo: ¡Es más rápida que todos nosotros!
Tío Beto: ¡Mamá, tu espalda!
Un video después, toda la ciudad hablaba de ella.
Mateo: ¡Un millón de vistas para la retadora misteriosa!
Tío Beto: ¡Agotadas! ¡Viene todo el barrio!
Rayo Dorado: ¿Una retadora misteriosa? ¡Uy, Rayo está temblando!
¡Ja, ja, ja!
Mateo: ¿Estás nerviosa, abuela?
Abuela Chayo: ¿Nerviosa? No, mijo. Feliz.
Abuela Chayo: Mañana, La Colibrí vuela por última vez.
Episodio 3: Un último vuelo
En una plaza repleta, La Colibrí supera al campeón con velocidad y estilo. Rayo recuerda de dónde viene y el gimnasio se salva.
Sábado por la noche. Todo el barrio vino.
¡FUUUSH!
Rayo Dorado: ¡Inclínense ante su campeón!
Mateo: Desde la Calle Luna... ¡LA COLIBRÍ!
Rayo Dorado: ¿Un pajarito? Esto tomará diez segundos.
Abuela Chayo: Entonces cuenta bien, querido.
¡BOING!
Abuela Chayo: ¡Muy lento!
Rayo Dorado: Espera... ¿adónde fue?
Abuela Chayo: Detrás de ti, cariño.
Mateo: ¡Co-li-brí! ¡Co-li-brí!
Tío Beto: ¡Mamá, ten cuidado!
¡UNO! ¡DOS! ¡TRES!
Rayo Dorado: Olvidé dónde aprendí a volar. Lo siento.
Abuela Chayo: Entonces vuelve a casa y enseña a los pequeños.
Las entradas pagaron la renta de todo un año.
Mateo: Abuela, ¿me enseñas a volar?
Abuela Chayo: Primero, mijo, aprenderás a caer.